Desde del principio notaba que entre nosotros se construía una relación humana muy bonita.Wiebke y Caius se sentían inmensamente felices de haberme encontrado para poder estampar sus recuerdos de una manera distinta y más viva comparado con las imágenes que estaban acostumbrados a ver. La Finca del Sol cerca de Campos fue el lugar elegido por ellos y fue un regalo para mí como fotógrafa de bodas. Nadie antes había celebrado una boda allí y eso es algo que me encanta: descubrir y entrar en algo desconocido y nuevo. He disfrutado con todo mi ser fotografiar rodeada de la belleza de aquellos muros mallorquines, los campos salvajes de trigo y el dorado sol del tardecer. Pero sobre todo, me sorprendió y me entusiasmó una cosa: no había espacio para una foto del grupo que me gustara para todos los invitados, pero en un instante de inspiración miré la casa y vi la foto. Sin la estupenda colaboración de los testigos y la predisposición de los invitados esa foto de grupo tan original no hubiera sido posible.Regalo que recibí de mis maravillosos clientes de esta boda. Mi corazón, bueno, todavía hoy palpita de felicidad.

Wiebke y Caius, ¡gracias! Ha sido simplemente maravilloso y un día perfecto con vosotros. Os felicito por vuestro amor y os deseo lo mejor para vuestro futuro.