El reportaje

„Veo… veo“ … y lo congelo para siempre. Durante el reportaje de vuestra boda, estoy continuamente en búsqueda de los momentos más especiales y con ello más bellos para vosotros. Sobre todo me encanta regalaros posteriormente momentos nuevos, cosas que no habéis podido ver porque pasaron „tras vuestras espaldas“ .

La alegría y los nervios durante las preparaciones, miradas de emoción, ligeros roces momentáneos, lágrimas de felicidad, niños en acción, abrazos exuberantes, el deleite de los invitados y un sinnúmero de otros momentos mágicos que me inspiran.

Por ello es importante que sepáis, que para esta parte de la boda no me gustan „los posados“. Para tener las típicas fotos de grupitos con los dos dedos levantados os recomiendo contratar mi photo call o Selfiebox (fotomatón) con el que vuestros invitados se divertirán. Yo estaré únicamente para captar vuestra historia de amor lo más natural y sorprendente posible. Incluso tendréis que ignorar mi lente y que ni vosotros, ni vuestra familia e invitados miren a la cámara. Siempre como si no existiera.

El reportaje de una boda debería reflejar todo el día. Ahora quizás penséis en el dinero que eso conlleva, pero si buscáis un fotógrafo para pocas horas, a lo largo de los años os faltarán recuerdos muy valiosos y que no se podrán recuperar.Y no importa cuantos invitados tengáis, la boda más intima puede ser bellísima y merece igualmente estar inmortalizada con todo lo que es.

El corazón sólo recuerda los momentos emocionalmente sobresalientes y hay tantos que no os podréis dar cuenta de todos ellos en vuestro gran día, o incluso alguna u otra cosa olvidaréis.  Esa es la razón por la que como fotógrafa de bodas solamente acepto reservas a partir de 7 horas, y si soy sincera, me encantaría acompañaros todo el día. Hay que tener en cuenta que en un futuro lejano cada imagen vale más que hoy, vale más que el oro, porque algunos de vuestros seres queridos ya no estarán con vosotros. Y este es, vuestro gran día en el que estáis todos juntos. Es decir, sobre todo muchos años más tarde, se siente y se comprende el verdadero valor de estas imágenes que cobran un precio impagable.