El hogar de Linda es Suecia y Phillip tiene sus raíces en Inglaterra. A los dos les encanta Mallorca. Junto a su familia más cercana alquilaron una finca, que parece salir de un cuento, situada en medio de innumerables naranjos en Fornalutx. Por la mañana el tiempo nutría la naturaleza con su abundante lluvia, sin embargo de camino hacia la iglesia las nubes se rompían y los primeros rayos de sol alumbraron el camino. Y así como se iluminaron las pintorescas callecitas de Deía, así se iluminaron los rostros de Linda y Phillip. En un ambiente muy íntimo y familiar, con solo 12 miembros de la familia, celebraron la eterna alianza de su amor en uno de los pueblos más bonitos del mundo.

¡Suerte, Fortuna, amor y salud para ellos dos!