Érase una vez, una niña pequeña inglesa llamada Abby, que viajaba con sus padres de vacaciones a menudo a la ciudad de Regina en Canadá. La pequeña Abby conoció en uno de sus viajes a un niño llamado Matthew, y como iban tantas veces a ese lugar, los padres de ambos niños se hicieron amigos.

Pero tal como a veces pasa en la vida, a medida que se hacían mayores los viajes disminuían, hasta que así Abby y Matthew se perdieron de vista. Y siguiendo con el transcurso de la vida, Abby se pasó a vivir a Mallorca, mientras que Matthew seguía en Canada.

Pero entonces, en el año 2013, solamente un año antes de su boda,el destino los volvió a juntar. Cuando volvieron a entrar en contacto,la flecha de cupido cayó directamente en ambos corazones. Enseguida se casaron civilmente en Canadá y decidieron hacer una ceremonia libre con una bonita fiesta acompañados por sus queridos en Mallorca. Fue una boda muy romántica entre las preciosas montañas de Sóller. Sobre todo Matthew se quedó muy entusiasmado con mi estilo de fotografía, le encantaron mis fotos y no paraba de sorprenderse con el resultado. Son estos detalles que no sólo como fotógrafa de bodas, sino como persona, me hacen inmensamente feliz. Gracias Abby y Matthew por vuestra gran confianza y la oportunidad de acompañaros en uno de vuestros días más importantes de vuestra vida.